En la política dominicana existe una especie particular de dirigentes: aquellos que administran grandes presupuestos, manejan cuotas de empleos imponentes, pero son incapaces de ganar una sola contienda interna o popular. El caso de Eduardo «Yayo» Sanz Lovatón es, quizás, el ejemplo más emblemático de esta desconexión entre los recursos económicos y la realidad de las urnas. A lo largo de su carrera, su trayectoria no se mide por los éxitos alcanzados, sino por un sistemático e ininterrumpido prontuario de derrotas.Los orígenes del revés: de Hatuey al PRSD.La historia de reveses de Yayo comenzó a fraguarse bajo la sombra de Hatuey De Camps. En el año 2003, siendo parte del equipo del «cacique», sufrieron una aplastante derrota en las primarias del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) frente al proyecto reeleccionista de Hipólito Mejía.
Tras la fractura del partido blanco, Sanz Lovatón abandonó las filas perredeístas para seguir a Hatuey en la fundación del Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD), el partido del toro. Bajo estas siglas, intentó dar el salto al Congreso como candidato a senador en las elecciones de 2006, cosechando un nuevo fracaso electoral.
El retorno al PRD y la racha del Distrito Nacional.
Sin espacio de crecimiento en el PRSD, Yayo regresó al PRD en 2008 de la mano de Miguel Vargas Maldonado. El cambio de camiseta no alteró su suerte: ese mismo año volvió a morder el polvo de la derrota. Para el 2010, intentó nuevamente convertirse en el candidato a senador del Distrito Nacional, pero las bases y el electorado le dieron la espalda.
La racha continuó en las convulsas primarias presidenciales del PRD en 2011. Integrado por completo en el proyecto de Miguel Vargas, Yayo sufrió la derrota política que propinó Hipólito Mejía al proclamarse ganador de esa candidatura presidencial.
La transición al PRM: nuevos escenarios, mismos resultados.
Con el nacimiento del Partido Revolucionario Moderno (PRM), las esperanzas de Yayo de liderar la capital se renovaron, pero sus contrincantes internos volvieron a frenar sus aspiraciones:
El fiasco de 2015: En la carrera por la nominación a la senaduría del Distrito Nacional, Yayo fue derrotado por Alberto Atallah, quien corría con el respaldo estratégico de José Miguel Cabrera, ex diputado y actual secretario general del PRM en el Distrito Nacional.
El golpe de 2019: Buscando el control orgánico de la capital, aspiró a la presidencia del PRM en el Distrito Nacional. La historia se repitió: José Miguel Cabrera le propinó otra derrota al impulsar con éxito la candidatura de Fellito Suberví, dejando a Yayo fuera del juego local.
El mito del 0.5% y las derrotas colectivas recientes.
El posicionamiento de Yayo Sanz Lovatón como funcionario público de alto calibre institucional no se tradujo en simpatía popular. Su precandidatura presidencial de cara al pasado proceso electoral nunca logró encender el entusiasmo de los perremeístas. A pesar de ocupar una de las posiciones del Estado con mayores recursos económicos y capacidad de empleos, Yayo jamás pasó del 0.5% en ninguna de las mediciones y encuestas serias del país. Un peso pluma electoral con presupuesto de peso pesado.
Los golpes más recientes, que según fuentes internas han llenado de ira al funcionario, evidencian que su alianza con David Collado tampoco logra quebrar el bloque mayoritario del PRM:
El control de FEDODIM: Yayo y David Collado pactaron una estrategia conjunta para controlar la Federación Dominicana de Distritos Municipales (FEDODIM), pero terminaron ampliamente derrotados por la alianza interna que encabezaron Carolina Mejía y Wellington Arnaud.
La Secretaría General del PRM: El binomio Collado-Yayo intentó imponer a Gloria Reyes como secretaria general del partido a nivel nacional. El resultado fue otro fracaso frente al sector de Hipólito, Carolina y Wellington, obligando a Yayo a conformarse con la Secretaría de Organización como premio de consolación.
El futuro: ¿Suma o espejismo mediático?.
Hoy se da por sentado que el equipo de Yayo opera formalmente para el proyecto presidencial de David Collado. Sin embargo, en los pasillos políticos de la capital esto no representa ninguna sorpresa ni una suma significativa. Ambos han corrido juntos desde el año 2010 y solo han cosechado derrotas internas frente a las estructuras reales del partido.
El proyecto de Collado, alimentado por la estructura de Yayo, apunta mucho más a una estrategia de percepción y marketing digital que a una realidad mecánica de votos y delegados. La historia es implacable: en la política se puede tener dinero, decretos y portadas de periódicos, pero si no se tienen los votos, solo queda exhibir, como Yayo Sanz Lovetón, un impecable y extenso prontuario de derrotas.
















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