A pesar de haber iniciado el año con niveles alentadores en sus embalses, la República Dominicana enfrenta en este verano de 2026 una creciente amenaza de sequía. La situación pone de relieve la vulnerabilidad del país frente a la variabilidad climática y los efectos del fenómeno de «El Niño», un escenario que, aunque presenta matices diferentes, también afecta severamente a regiones de Europa y Puerto Rico.
La paradoja hídrica nacional
A principios de mayo de 2026, el panorama hídrico dominicano parecía robusto. Gracias a las intensas vaguadas registradas en abril, las presas alcanzaron un 88.15% de su capacidad máxima, con reservas superiores a los 1,779 millones de metros cúbicos. Sin embargo, este buen estado de los embalses no ha sido suficiente para blindar el suministro de agua en todas las áreas.
La realidad ha golpeado las fuentes superficiales. Desde el 22 de julio, la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) se vio obligada a activar un plan especial de abastecimiento. La disminución drástica en el caudal de los ríos Duey e Isa-Mana ha provocado bajas presiones e interrupciones en el servicio en sectores del Gran Santo Domingo, obligando a las autoridades a distribuir agua mediante camiones cisterna para paliar la crisis en las comunidades más afectadas.
Una amenaza anticipada
El Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) ya había alertado desde finales de mayo sobre la necesidad de prepararse para un segundo semestre de 2026 marcado por una reducción gradual de las lluvias. En respuesta, el Ministerio de Agricultura integró la sequía y los efectos de «El Niño» en su Plan de Contingencia Agropecuaria, buscando salvaguardar la seguridad alimentaria frente a las condiciones climáticas adversas.
El contexto regional: Puerto Rico y Europa
La situación dominicana se enmarca en un contexto de estrés hídrico global:
- Puerto Rico: La crisis es más aguda. Al 13 de agosto, más del 72% del territorio puertorriqueño presentaba algún grado de sequía, con casi un 17% bajo sequía extrema. Esto ha obligado a implementar racionamientos en varios municipios, incluyendo la capital, San Juan.
- Europa: El continente enfrenta un verano crítico. Países como Francia y Suiza han impuesto restricciones severas al uso del agua debido a niveles históricamente bajos en ríos y lagos. Por su parte, Alemania proyecta una reducción del 7% en su producción de cereales debido a las olas de calor y la sequía persistente, lo que subraya el impacto económico directo de esta crisis climática.
Un llamado a la gestión eficiente
Aunque la República Dominicana no vive actualmente una sequía de la magnitud europea, el rápido tránsito de «presas llenas» a «falta de agua» en los acueductos sirve como advertencia. La situación actual reabre el debate sobre la importancia de la infraestructura de captación, la protección de las cuencas hidrográficas y la necesidad de una gestión del agua más resiliente ante un clima cada vez más impredecible.















Deja una respuesta