El día que «Stone Cold» Steve Austin atacó a un futuro presidente de EE. UU.

El 1 de abril de 2007, la ciudad de Detroit fue testigo de uno de los momentos más surrealistas e icónicos en la historia del entretenimiento deportivo. Durante WrestleMania 23, celebrado en el Ford Field ante más de 80,000 personas, las vidas del fenómeno del wrestling «Stone Cold» Steve Austin y del entonces magnate multimillonario Donald Trump se cruzaron en un ring de la WWE.

El resultado: la imagen indeleble de un futuro presidente de los Estados Unidos recibiendo un «Stone Cold Stunner», la movida final más famosa de la lucha libre profesional.

La batalla de los multimillonarios

La rivalidad que condujo a este momento no enfrentó directamente a Trump en un combate, sino a su imperio contra el de Vince McMahon, dueño de la WWE. La trama, denominada «Battle of the Billionaires» (La batalla de los multimillonarios), estipulaba que cada uno elegiría a un luchador para representarlo en el cuadrilátero:

  • Donald Trump eligió a Bobby Lashley.
  • Vince McMahon eligió a Umaga.

La apuesta era drástica: el multimillonario cuyo luchador resultara perdedor sería rapado completamente en vivo en el centro del ring. Para asegurar el orden en un encuentro de tan alto perfil, se nombró como árbitro especial invitado a la leyenda más impredecible de la compañía: «Stone Cold» Steve Austin.

El desenlace del combate y la rapada

El enfrentamiento estuvo lleno de caos, interferencias y momentos de tensión. Sin embargo, Bobby Lashley logró imponerse sobre Umaga, asegurando la victoria para el equipo de Donald Trump.

Siguiendo las reglas de la estipulación, Trump, Lashley y Austin sentaron a Vince McMahon en una silla barbera instalada en el ring. Entre risas y vitoreos del público, procedieron a cubrir la cabeza del dueño de la WWE con espuma de afeitar y a pasarle la raspadora hasta dejarlo completamente calvo.

La trampa de la «Serpiente de Cascabel»

Finalizada la humillación a McMahon, llegó el momento de celebrar. Trump, Lashley y Austin permanecieron en el ring mientras el público ovacionaba. Fiel a su estilo tradicional, Stone Cold pidió que le lanzaran unas latas de cerveza para brindar con sus acompañantes.

Austin le ofreció una cerveza a Donald Trump. Tras chocar las latas y dar un trago para celebrar el éxito del evento, ocurrió lo inevitable. Fiel a su lema «Don’t Trust Anybody» (No confíes en nadie), la «Serpiente de Cascabel» sorprendió a Trump:

  1. Le pateó el estómago para desorientarlo.
  2. Le sujetó la cabeza y el cuello sobre su hombro.
  3. Se dejó caer sentado para impactar la mandíbula del magnate contra su hombro en un Stone Cold Stunner.

Aunque la ejecución técnica del movimiento por parte de Trump es recordada con cierto humor por su rigidez al caer, el impacto mediático de ver al empresario estadounidense desplomarse sobre la lona fue colosal.

Un momento para la historia de la cultura pop

En aquel momento, Donald Trump era reconocido principalmente como un magnate inmobiliario y una celebridad de la televisión gracias al programa The Apprentice. Años más tarde, con su entrada en la política y su posterior llegada a la Casa Blanca como el 45.º y 47.º presidente de los Estados Unidos, la escena cobró una dimensión cultural aún mayor.

A día de hoy, el clip de Stone Cold Steve Austin aplicándole su remate a un futuro presidente de EE. UU. acumula millones de reproducciones en internet y sigue siendo una de las imágenes más compartidas en la historia de WrestleMania.

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